Las fórmulas para descongelar alimentos son tan variadas que cada uno tiene su preferida. No todas están exentas de peligro. Si este proceso se hace de forma errónea, aumenta el riesgo de exposición a bacterias patógenas. Durante la descongelación, los alimentos deben mantenerse a temperaturas de refrigeración adecuadas, 4ºC, ya que cualquier bacteria que pudiera estar presente antes de la congelación puede multiplicarse con el calor.
Cuando los alimentos están congelados las posibles bacterias que albergan en su interior se mantienen latentes, y con una cocción adecuada, se destruyen. Sin embargo, si la comida no se ha descongelado de forma correcta, el tiempo de cocción recomendado puede resultar insuficiente para destruir estas bacterias. Por tanto, no descongelar de forma correcta puede causar una intoxicación alimentaria.
Los alimentos deben descongelarse siempre por separado, a fin de evitar contaminaciones cruzadas.
Según los expertos en seguridad alimentaria, las tres formas más seguras de descongelar los alimentos son:
1) Descongelar en la nevera.
Requiere una planificación previa, unas 24 horas más o menos. Cuando el alimento ya se ha descongelado, debe prepararse y consumirse de forma inmediata. El pescado es uno de los alimentos para los que más se recomienda utilizar la nevera como método de descongelación.
2) En agua fría.
Los alimentos deben estar envueltos o envasados de forma hermética para evitar que sus tejidos absorban agua, y para prevenir la contaminación de las posibles bacterias que pudieran albergar.
3) En el microondas.
Se introduce el alimento de manera que quede espacio entre este y el interior del electrodoméstico y así el aire caliente pueda circular sin problemas.
* Principales errores detectados en el proceso de descongelación:
- No deben descongelarse los alimentos a temperatura ambiente o en agua caliente. El riesgo de contaminación es mucho mayor.
- Una vez descongelados los alimentos, no deben volver a congelarse.
- Debe evitarse el contacto directo entre alimentos que se vayan a descongelar con otros que ya estén cocinados, para evitar contaminaciones cruzadas.
- Conviene comprobar el estado del congelador, que no se formen capas gruesas de hielo en sus paredes o cristales de hielo en los envases.
Las temperaturas de congelación no destruyen los microorganismos que deterioran los alimentos y causan toxiinfecciones alimentarias, sino que detienen su crecimiento y desarrollo.