Lavarse bien las manos es una de las maneras más eficaces y fáciles para evitar la propagación de microbios y enfermedades. La piel es la primera linea de defensa contra los microorganismos. En las manos, se alojan y se transmiten infinidad de gérmenes que pueden provocar procesos infecciosos. La higiene de las manos no es solo una poderosa arma contra la propagación de infecciones comunes como el resfriado y la gripe, sino que también sirve para librarnos de otras de tipo diarreico o defendernos de las infecciones alimentarias.
¿Cómo debemos cuidarnos las manos para que no contaminen?. Es básico lavarse las manos antes de comer o preparar algún alimento, antes y después de ir al aseo, antes y después de tocar una herida y cualquier tipo de mucosas, y siempre que las manos estén visiblemente sucias. Numerosos estudios ponen de manifiesto que una higiene adecuada de las manos es fundamental para evitar la trasmisión de infecciones.







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