Consiste en utilizar un instrumento caliente (plancha) para eliminar arrugas de las prendas lavadas. Cuando era pequeña, estaba una tarde viendo la película de las 4h de la primera cadena. Recuerdo que acababa de empezar, y mi abueli se puso a planchar. A mí, me encantaba ayudarla en todo, así que le dije: siéntate y descansa que yo plancharé. ¿A quién se le ocurre planchar mirando la tele? Pues a una cateta como yo. Me quedé atontada observando la película y sin darme cuenta me quemé con la plancha. ¡Ahí señor! ¡Qué dolor más grande! Todavía me acuerdo, es una sensación indescriptible. Desde entonces no había planchado (hacía más de 20 años). Ayer lo intenté porque pensé que practicando se me iría el miedo, pero no fue así. La mente es demasiado sabia como para olvidar esas cosas. Tendré que seguir intentándolo, pero solamente cuando sea alguna urgencia como fue lo de ayer, sino, no toco una plancha ni harta de vino.










